Los hoteles saben que robas, y lo tienen en cuenta

Los hoteles saben que robas, y lo tienen en cuenta

Un gran número de turistas roba cosas de su habitación de hotel cada vez que se aloja en uno diferente. Algunos dicen que es por colección, otros simplemente roban porque está en su naturaleza y los hoteles lo saben. De hecho, lo tienen tan claro, que suelen destinar una partida de sus presupuestos anuales a reponer todo lo sustraído por “huéspedes de mano larga”. Incluso los pequeños alojamientos rurales, apartamentos turísticos de alquiler y Bed&Breakfast son conscientes de ello y, por eso, todos han de contar con proveedores que nutran sus existencias de productos cuando se vayan acabando.

Hemos llegado a un punto en el que los hoteles de gran lujo han decidido “regalar” a sus huéspedes ciertos objetos a sabiendas de que, de todas maneras, iban a perder muchos de ellos y, de este modo, usan esa pérdida para ganar en imagen de marca y quedar bien con todos clientes. Este tipo de hoteles suele regalar un albornoz, una bolsita de aseo con cremas, geles, pastas de dientes y demás utensilios de aseo de reconocidas marcas, e incluso unas zapatillas de estar por casa a juego con el albornoz. Obviamente, el huésped sabe que está pagando todo eso en el precio de la habitación, pero aun así queda muy bien decir eso de que el hotel nos hace regalos por hospedarnos en él.

El resto de hoteles, y alojamientos, suele optar por una de estas dos vertientes:

  1. No regalan nada, pero saben que habrá un porcentaje de personas que se llevará ciertos objetos de la habitación o productos de aseo personal. Por eso, cuando hacen presupuestos anuales y fijan la tarifa por noche en sus habitaciones, incluyen ese gasto en el precio final. De este modo, quien se lo lleva lo ha pagado, y quien no se lo lleva está dejando un beneficio al hotel que destinará a otras partidas en presupuestos posteriores o en gastos inesperados.
  2. No regalan nada y tampoco suben el precio de su alojamiento para poder competir con otros alojamientos económicos pero, a cambio, hacen firmar a los huéspedes una hoja en la que avisan de que si se sustrae algo de la habitación se descontará automáticamente el valor de lo robado, de la tarjeta que el titular de la habitación debe dejar previamente en recepción.

Debido a ello, todos estos hoteles han de contar con proveedores especializados que les nutran de toallas, albornoces e incluso alfombras de baño. Más que Toallas, empresa especializada en este sector, asegura que tiene clientes fijos que compran paquetes enormes de toallas personalizadas para hoteles, con el logo de la cadena hotelera a la que pertenecen o el nombre del hotel, porque son conscientes de que van a necesitarlas todas. E incluso en ocasiones, nos confirman que hay hoteles que han tenido que llegar a hacer un segundo pedido en vista de la desaparición de textiles de baño masiva en poco tiempo.

Al final, todos los supuestos son válidos, pero esta situación no hace más que evidenciar cómo es el ser humano y hasta qué punto tenemos tan interiorizada nuestra naturaleza que hasta los hoteles prefieren optar por buscar “remedios” a la situación a sabiendas de que, aunque prohíban a los huéspedes llevarse algo, estos lo van a seguir haciendo en un alto porcentaje.

Los objetos más robados

¿Y qué tipo de objetos son los que suelen robar los clientes/huéspedes de un hotel? Pues, por asombroso que pueda parecernos a algunos, la sociedad se lleva casi de todo lo que pueda caber en una maleta o un bolso:

  • Toallas, Albornoces y zapatillas. Lo clásico nunca muere, y por eso en el primer puesto de los objetos más “robados” de los hoteles encontramos los textiles de baño. Ahora bien ¿tiene esto mucho sentido? La realidad es que, por muy limpias que estén esas toallas, habrán pasado por ellas cientos de personas que no conocemos y que han secado su cuerpo al salir de la ducha con ellas. Yo, personalmente, no las usaría en casa.
  • Jabones, geles, champús, sales de baño, etc. Es como si en casa no tuviéramos nada de esos y decidiéramos llevarnos el kit de aseo de los hoteles para aprovecharlo posteriormente en nuestra vivienda. La realidad es que, en teoría, esto se repone cada vez que entra un nuevo huésped a la habitación por lo que en realidad, un robo, no es. Pero la pregunta que debemos hacernos es si realmente es necesario que nos llevemos todo eso porque, yo creo que no.
  • Bombillas y pilas del mando a distancia. Sí, puede que a algunos nos parezca extraño, pero muchos huéspedes deciden robar las pilas del mando a distancia para poder ponérselas al suyo propio en casa y, del mismo modo, deciden llevarse bombillas por si se les funden las de sus lámparas. Esto es, cuanto menos, muy curioso.
  • El bolígrafo y las hojas o cuaderno de cortesía. Muchos hoteles dejan un bolígrafo y unos folios o un cuaderno de cortesía en las habitaciones por si el huésped necesita anotar algo y, obviamente, esto es algo que todo el mundo ve necesario llevarse en la maleta.
  • Adornos de la habitación. Hay quien se lleva jarrones, cuadros, posavasos… cualquier cosa que adorne la habitación en la que nos hemos alojado es susceptible de ser sustraída.
  • Productos del minibar. Se supone que debemos pagar todo lo que se consuma del minibar de la habitación pero muchos clientes hacen sus pequeñas trampas. Por ejemplo, la botella pequeña de whisky se rellena con infusión de té, la de vodka o ginebra con agua, etc.
  • Cubertería, vasos, tazas… esto también es susceptible de ser sustraído, tanto en la habitación o apartamento turístico como en el propio comedor del hotel. Los bolsos son muy grandes y nunca se sabe qué se puede llegar a meter dentro.
  • Rellenos de almohadas. ¿Qué te ha gustado lo blandita que es la almohada del hotel y quieres una igual para casa? No pasa nada, tu saca el relleno, lo guardas en la maleta y luego se lo metes a la almohada de tu habitación. Todo arreglado.
  • Espejos, pomos de puertas, embellecedores de muebles y apliques. Les llaman Decofrikis, y son aquellos huéspedes que se llevan este tipo de cosas “de recuerdo”. El motivo no lo entiendo, así que no puedo dar mucha explicación al respecto.
  • La cubitera del champán. Da igual que sea comprada en un Domnti, lo importante es que nos la podemos llevar y que nos salga gratis.
  • El secador de pelo. Y si para llevárselo hay que romper el cable no pasa nada, luego se hace un apaño en casa empalmando cables para poner una nueva clavija y ya está.

Y es que España ocupa el vigesimosexto puesto en una lista que va desde el número 1 (el que menos roba) al número 29 (el que más roba), superado tan solo por viajeros indios, mejicanos y colombianos, que aún roban más que nosotros.

¿Y tú, qué es lo más raro que te has llevado de un hotel?

21 mayo, 2019