Cómo reformar las zonas exteriores para disfrutarlas todo el año.

Terraza cubierta

Cuando hablamos de reformas, solemos pensar en el interior de la casa. Reformar la cocina, el baño, redistribuir la vivienda. Pocas veces centramos nuestra atención en las zonas exteriores. ¿Te imaginas cómo sería reformar la terraza de un ático o parte del jardín para disfrutarla todo el año?

Mis tíos eran agricultores y vivían en una casa en un pueblo de La Mancha. Su casa, como muchas casas de la zona, tenía un patio interior. En torno al patio se distribuía toda la vivienda y de él salían las escaleras que conducían al segundo piso, donde estaban las habitaciones. La diferencia de aquella casa con la de sus vecinos es que el patio disponía de un toldo traslúcido que lo mantenía a cubierto. Eso les permitía disfrutar del patio todo el año, como si fuera una dependencia más de la vivienda. Allí comía muchas veces, en una mesa de jardín, junto a mis primos. Allí pasábamos las tardes jugando y veíamos la televisión.

No era un patio al uso. El suelo estaba cubierto con baldosas de gres, no era de cemento, como el patio de la casa de mis abuelos. Y el piso estaba tan limpio como el de cualquier otra habitación.

Años más tarde, en un apartamento de la costa, observé cómo habían cerrado la terraza con un cerramiento de cristal y aluminio. Allí habían colocado una cama de 90 y un mueble cajonero a los pies. La terraza del piso la habían transformado en una alcoba. No era el patio de la casa de mi tía. Se notaba que la reforma la habían hecho por motivos comerciales. Para aumentar la capacidad del apartamento y, de esa manera, subir el alquiler. Pero ponía de manifiesto cómo una zona exterior se podía transformar para darle otro uso.

Una parte de la casa desaprovechada.

Lo que llamo zonas exteriores, que son aquellas que están al descubierto, son la alegría de la casa. Un privilegio del que todos no pueden disfrutar. Y menos los que vivimos en esos pisos compactos, de dimensiones reducidas, con los que nos hemos acostumbrado a vivir en la ciudad.

Por estas zonas entra la luz del sol e ilumina la vivienda. Podemos salir a que nos dé el aire sin necesidad de bajar a la calle. Podemos tumbarnos en una tumbona y leer un libro mientras notamos la brisa en la cara.

Son inagotables los planes e ideas que se te pasan por la cabeza cuando te topas con un ático con terraza o con un chalet con jardín. Piensas, aquí puedo salir todas las mañanas a desayunar. O tomarme una cervecita a la fresca cuando llegue de trabajar. Pero seamos sinceros. En realidad, ¿cuánto tiempo al año usamos ese espacio? ¿Dos, tres meses, cuatro a lo sumo?

La mayor parte del tiempo es un espacio muerto, sin utilizar, que nos quita unos metros de la vivienda. Ni teniendo niños pequeños, que pensábamos que lo iban a usar, le dan provecho. Cuando llega el frío, prefieren jugar en el interior de la casa que salir a la terraza. Es lógico. Yo también lo haría. Son pequeños, pero no son tontos.

Por eso, cubrir o cerrar estos espacios es una idea fabulosa para darles una mayor utilidad. Para ganar unos valiosos metros cuadrados en la casa, que nunca vienen mal.

Tengo un amigo que trabaja desde casa y ha cerrado la terraza. Allí ha colocado su despacho, su lugar de trabajo. La luz natural le recarga de energía. Para ver lo que está pasando en la calle, solo tiene que abrir la ventana. No se siente tan encajonado como si trabajara en una habitación interior. Reconoce que con ese cambio ha ganado calidad de vida.

Este es solo un ejemplo de todas las posibilidades que se nos abren con un cerramiento de este tipo.

La evolución de los cerramientos.

Desde luego, si podemos hacer reformas como esta es porque han evolucionado los cerramientos. Porque podemos cerrar un espacio exterior sin que pierda su esencia. Cerrar estos espacios ya no implica que no nos llegue la luz del sol. Que perdamos las maravillosas vistas que nos ofrece. Es más, muchos de estos cerramientos son correderos, podemos abrirlos para que la zona recupere sus características naturales cuando lo consideremos oportuno.

Uno de estos modernos cerramientos, que se han puesto de moda, son las pérgolas bioclimáticas. Las puedes ver en cualquier hipermercado del bricolaje o que tenga una sección para terraza y jardín. Son pérgolas metálicas, cuyo techo está formado por lamas que puedes inclinar en el ángulo que quieras. De esta manera puedes controlar la cantidad de luz solar y de aire que le llega a la zona protegida. La cubres de la lluvia.

Tengo que reconocer que esta propuesta me genera opiniones enfrentadas. Cuando la veo expuesta en un hipermercado no me termina de convencer. Lo han preparado todo muy bonito. Con un sofá de exterior, una mesita… una zona chill out. Luego piensas: Por aquí entra el aire por los cuatro costados. En cambio, he visto pérgolas de este tipo, instaladas por empresas que se dedican al cerramiento, que han colocado una pérgola bioclimática a medida y la sensación es diferente. Ves la efectividad en el invento. La zona exterior se ha quedado realmente cubierta.

Con la evolución de los cerramientos las opciones son diversas y variadas. La pérgola bioclimática es solo un recurso. Estas son otras opciones que se están utilizando bastante.

El techo para terrazas.

Los instaladores de Marzai, una empresa alicantina que  se dedica al diseño, fabricación e instalación de pergolas como la pergola bioclimatica en Alicante o cerramientos para domicilios y negocios, cuentan que unas de las soluciones que más se están demandando en estos momentos son los techos para terrazas.

Estos techos se construyen muchas veces con paneles tipo sándwich. Unos paneles que pueden ser correderos, para dejar que entre el aire, y que ofrecen un aislamiento térmico y acústico excepcional. Lo que permite utilizar la terraza como una dependencia más de la vivienda durante todo el año.

Lógicamente, para colocar este techo, los laterales de la terraza se deben cerrar con un acristalado. Formando, de esta manera, una caja que aísla la zona del exterior sin obstruir la entrada de la luz ni ocultar las vistas.

Los techos acristalados son otras de las opciones más demandadas. Quizás con esta alternativa se pierda en aislamiento térmico, pero se gana en diseño y estética.

Esta es una de las alternativas preferidas para edificios de oficinas, negocios y apartamentos de alquiler turístico. Es indudable que este techado no le resta funcionalidad al patio, aunque lo proteja de la lluvia y el sol, y crea una imagen de diseño industrial que resulta moderna y atractiva.

Estas estructuras, además, son encargadas habitualmente por bares y restaurantes para crear terrazas cubiertas que se puedan utilizar todo el año. El cerramiento de cristal protege la terraza de las inclemencias meteorológicas, pero al cubrirla con una caja transparente, no pierde su esencia ni su naturalidad.

Estos techados, tanto los de cristal como los de paneles, suelen tener apertura corredera, controlada mediante automatismos, que se accionan con mando a distancia.

Cerramientos de cristal y aluminio.

Estos cerramientos son una de las soluciones más tradicionales, pero continúa siendo una de las más demandadas por su sencillez. Estas estructuras de aluminio, con ventanas y/o puertas, son idóneas para cerrar el balcón de un piso, el porche de una casa o la salida al jardín.

Se ha creado una polémica respecto a las ventanas de aluminio y de PVC. Encontramos partidarios de unas y detractoras de otras. Es cierto que el PVC es un material mucho más aislante que el aluminio, pero para cerramientos de este tipo se suele recurrir más al aluminio, porque este metal soporta acristalamientos grandes, a diferencia del PVC que se puede deformar con el peso, y porque facilita las aperturas correderas laterales.

En un momento donde la eficiencia energética se ha colocado en primer plano, el sector ha tenido que adaptarse a las exigencias normativas. Así lo señala Alejandro Peña, gerente de Hogarven, una fábrica de ventanas de aluminio de Jerez de la Frontera, en una entrevista que concedió al portal Interempresas. El directivo pone énfasis en toda la inversión en maquinaria y tecnología que está haciendo el sector del aluminio en nuestro país para no quedarse desfasado.

En este sentido, los cerramientos de aluminio recurren a dobles y triples acristalamientos con cámara interna de gas argón, que aumentan el aislamiento térmico y acústico, y refuerzan las Roturas de Puente Térmico (R.P.T.) mediante el empleo de nuevos materiales aislantes.    

Hemos escuchado estos últimos años consejos sobre lo beneficioso que resulta sustituir las ventanas antiguas de aluminio por unas nuevas de PVC. Debemos partir de que para acristalamientos tan grandes, siempre es más resistente y efectivo el aluminio, y que los perfiles de aluminio que se utilizaban hace 20 años, no son los que se fabrican ahora.

Las cortinas de cristal.

Las cortinas de cristal son un cerramiento novedoso que se ha puesto de moda. Es un muro de hojas de cristal, ligeramente superpuestas, fijas o correderas, que no llevan ninguna estructura metálica, que conserva las vistas panorámicas y que son casi indetectables desde el exterior.

El periódico digital Gasteiz Hoy cuenta cómo decenas de pisos de Vitoria han recurrido a estas cortinas para cerrar sus balcones. Los planes urbanísticos municipales prohíben cualquier cerramiento que altere la imagen de la fachada de los edificios. Estas cortinas, al ser completamente transparentes, no cambian en nada el exterior de las fincas.

La instalación de estas cortinas es una obra menor, por lo que no requiere ni licencia del ayuntamiento, ni autorización por parte de los vecinos. Condiciones que facilitan que este cerramiento se extienda por ciudades como la capital vasca.

Estas cortinas son una de las opciones más atractivas desde el punto de vista estético. Son capaces de abrir una pared entera al exterior. Con ellas, por ejemplo, el salón de un chalet puede ofrecer unas vistas despejadas al jardín. Como si este fuera una prolongación de la casa. Pero no lo es. La casa no está abierta.

Uno de los interrogantes que abre este cerramiento es si es capaz de mantener la temperatura interior de la vivienda. Si no crea fugas de aire. Tenemos que indicar que las cortinas de cristal son completamente aislantes. El aislamiento térmico lo proporciona el grosor y características del cristal. La cortina está montada de tal manera que no deja ninguna fisura entre lámina y lámina.

Las paredes de cristal son un recurso habitual en la arquitectura moderna. Lo podemos ver en una gran cantidad de rascacielos y edificios de oficinas. Con las cortinas de cristal, lo que se ha hecho es adaptar este planteamiento estético al uso doméstico.

Propuestas de diseño.

El cerramiento de zonas exteriores nos ofrece multitud de opciones interesantes en cuanto a decoración. La revista El Mueble se detiene a valorar a algunas de ellas basadas en el cerramiento de una terraza o balcón.

Una de las más recurrentes es convertir la terraza en una zona chill out permanente. Un lugar al que salir a relajarnos y disfrutar de veladas en compañía. Al quedar la terraza cubierta, podemos invertir en muebles de mejor calidad y esmerarnos un poco más en la decoración.

Pero este cerramiento va más allá. Nos permite planificar otras alternativas. Cómo extender el comedor hasta la terraza. Consiguiendo que esta habitación sea más grande, más luminosa y que nos ofrezca unas estupendas vistas al exterior.

Una terraza cerrada puede ser un lugar estupendo para practicar nuestras aficiones. Podemos convertirla en una biblioteca. Con estanterías donde almacenamos nuestros libros, con un cómodo diván en el que tumbarnos a leer, iluminado por una lámpara de pie orientable y con un escritorio, por qué no, para escribir cuando nos apetezca.

Las opciones son infinitas. Seguro que si te paras a pensar en ello, se te ocurren varias interesantes. Lo mejor de cerrar estas zonas es que le encuentras utilidad a una parte de la casa que estaba muerta la mayor parte del año.

Comparte

Facebook
Pinterest
LinkedIn
Twitter
Email

Tambie te puede gustar

Scroll al inicio