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Cómo manipular los productos de limpieza de forma segura

Cuando se trabaja en el sector de la limpieza e higiene profesional, existe una serie de riesgos inherentes al cargo, que pueden resultar en accidentes,  enfermedades o dolencias, las cuales debemos evitar con una formación adecuada y con la utilización de los equipos de protección necesarios. 

No obstante, lo primero es aprender a identificar los diferentes riesgos relacionados al sector, basándonos en el análisis del puesto de trabajo, de sus herramientas y de los locales en los que se desarrolla la actividad. Así, al analizar las herramientas empleadas en la actividad de limpieza, se puede observar el tipo de trabajo y de movimientos que se precisa realizar.

Por ejemplo, sucede que el trabajo de limpieza implica una actividad intensiva con un alto ritmo cardiaco y una intensa carga física de trabajo. Eso sin contar, el manejo prolongado de equipos de trabajo (cubos de basura, bolsas de basura, transporte manual de maquinaria, desplazamiento de mobiliario u otros obstáculos).

Igualmente destacable resultaría el mantenimiento de posturas forzadas, como las que se adoptan para, por ejemplo la limpieza de una superficie elevada; o el mantenimiento de una flexión de las articulaciones durante periodos prolongados como sucede al limpiar zonas bajas y poco accesibles; las cuales traen como consecuencia problemas cardiovasculares, dolores musculares y otras afecciones físicas.

Sin embargo, en este artículo nos concentraremos en los riesgos para la salud que conlleva la manipulación de los productos de limpieza, entre los cuales destacan algunos químicos de especial cuidado.

Sigue leyendo para enterarte de cuáles son estos riesgos y como cuidarte de ellos.

Riesgos de los productos de limpieza

En los trabajos de limpieza se emplea una gran variedad de productos químicos peligrosos para la salud o la seguridad de las personas que los utilizan: productos tóxicos en mayor o menor grado, corrosivos, irritantes o inflamables.

Aunque si es verdad que en las actividades de limpieza no es habitual utilizar grandes cantidades de dichos productos, ni suele darse una exposición continua durante toda la jornada; ello no implica que se puedan producir problemas durante su uso, entre los cuales podemos mencionar los siguientes:

  • Contacto de piel u ojos con productos irritantes o corrosivos, cuyos efectos más frecuentes pueden ser, desde locales y a corto plazo (irritación o quemaduras), hasta algunos efectos a largo plazo, como sensibilización, alergias o eczemas; siendo algunos productos de uso habitual que causan estos efectos la lejía, salfumán, desengrasantes alcalinos a base de sosa o de amoníaco, limpiadores antical, y decapantes, entre otros.
  • Intoxicaciones agudas por inhalación, normalmente como consecuencia de accidentes debido a fugas o derrames de productos o reacciones imprevistas que generan gases tóxicos; siendo particularmente graves cuando se producen en locales pequeños y mal ventilados como duchas o lavabos. Algunos productos de limpieza que desprenden vapores o gases irritantes o tóxicos son: amoníaco, disolventes, lejía, salfumán, desinfectantes a base de formol o glutaraldehído, etc.
  • Incendios o explosiones a causa de la manipulación de productos inflamables o combustibles (alcoholes, acetona, disolventes,…) cerca de llamas, chispas o puntos muy calientes. Entre estos productos de limpieza destacan los que van envasados en pulverizadores a presión (“aerosoles” o “sprays”), ya que es habitual que contengan butano u otros gases inflamables como impulsores.

Cuidados especiales al manipular productos de limpieza

Ya que estamos al tanto de los riesgos que puede suponer el manejo de este tipo de productos químicos, ahora debemos conocer los cuidados especiales a tener durante los trabajos de limpieza, de forma que nos adelantemos a prevenir cualquier accidente.

La principal medida de prevención al utilizar cualquier producto químico es conocer sus riesgos y cómo manipularlos correctamente. Por lo que, antes de usar cualquier producto, es muy importante leer su etiqueta, ya que esta contiene la información básica sobre sus riesgos y las medidas de seguridad a adoptar.

Otro consejo importante a seguir, es conservar los productos en sus envases originales de forma que siempre se pueda acceder a esta información; y que si fuera imprescindible un trasvase, el nuevo envase debe etiquetarse con los datos de la etiqueta original.

Además, es fundamental que existan normas y procedimientos de trabajo claramente establecidos que contemplen la manera de actuar en condiciones normales y, también, en circunstancias anómalas como derrames o incendios.

Chiwawap, especialistas en productos de limpieza para industria y hogar, nos explican las normas básicas de seguridad a seguir:

  • Utilizar siempre los productos de limpieza según las recomendaciones e instrucciones del fabricante.
  • No manipules ningún producto sin haber leído y comprendido todas las instrucciones de seguridad de su etiqueta.
  • Evite el contacto de estas sustancias con ojos, piel y ropa. Incluso, es mejor si los guarda bajo llave.
  • Respetar, en el caso de que no se trate de productos preparados para su uso, las diluciones contempladas en la etiqueta.
  • Como norma general, no mezcles distintos productos de limpieza; ya que algunas sustancias pueden reaccionar violentamente o desprender gases tóxicos cuando se mezclan, como sucede en el caso de mezclar lejía con amoníaco.
  • Las sustancias que desprenden gases o vapores, como el amoníaco, el aguarrás u otros disolventes, etc., deben manipularse siempre con ventilación adecuada; y si la ventilación no es suficiente, se debe utilizar mascarilla y filtro adecuados para nuestra protección.
  • Los productos inflamables deben mantenerse alejados de llamas, chispas o puntos calientes. Además de que se debe evitar fumar y utilizar cualquier aparato que produzca llamas o chispas cuando se utilice cualquiera de estos productos.
  • Después de manipular este tipo de productos siempre hay que lavarse las manos.
  • Los recipientes de productos químicos se deben mantener bien cerrados cuando no se utilizan. De esta manera se evita la posibilidad de derrames o salpicaduras y que sus vapores contaminen el ambiente o puedan inflamarse si hay focos de ignición próximos.
  • Igualmente, se deben almacenar separados de otros productos químicos peligrosos con los que puede reaccionar; de alimentos o bebidas, siempre alejados de fuentes de calor y humedad, y protegidos de la luz del sol.
  • Respetar la fecha de caducidad en la etiqueta de cada producto.
  • Así mismo, se deben eliminar correctamente el envase y los restos de producto contaminado o caducado y evitar su liberación al medio ambiente.
  • Cuando sea necesario efectuar trasvases, se debe emplear bidones provistos de dosificadores o equipos portátiles de bombeo. Además que deben realizarse lentamente y con el máximo cuidado para evitar salpicaduras.
  • Siempre que se manipulen productos químicos y, especialmente cuando se efectúan trasvases de líquidos corrosivos, se deben utilizar equipos de protección adecuados para evitar contactos y salpicaduras.
  • Si se siente mal durante el uso o nota algún tipo de reacción desagradable detenga la manipulación y/o aplicación.

En caso de que ya haya ocurrido algún accidente durante su manipulación, a pesar de haber seguido las instrucciones de seguridad, se debe proceder a:

  • En caso de salpicadura de algún producto, sobre todo si se trata de un producto irritante o corrosivo, debe quitarse la ropa mojada y lavar la zona afectada con agua abundante. Por ello, deben existir puntos donde poder lavarse rápidamente em todos aquellos lugares donde se manipulen productos químicos y, especialmente, en los almacenes y lugares donde se realicen trasvases.
  • Además se debe contar con un botiquín de primeros auxilios con todo lo necesario para socorrer a una persona en este tipo de situaciones y en un lugar accesible.
  • En caso de necesitar asistencia médica, es bueno tener a mano el envase o la etiqueta original del producto.

Además de estos cuidados importantes, también se debe aprender a leer las etiquetas de los productos e identificar la información que aparece en ella. La información que debe contener es la siguiente:

  • Identificación de la sustancia y del responsable de su comercialización. 
  • Composición/Información sobre los componentes. 
  • Identificación de los peligros.
  • Primeros auxilios.
  • Medidas en caso de vertido accidental.
  • Manipulación y almacenamiento. 
  • Propiedades físicas y químicas.
  • Estabilidad y reactividad.
  • Información toxicológica.
  • Información ecológica.
  • Consideraciones relativas a la eliminación.

Además, los productos químicos también han de indicar en el envase los peligros potenciales que implican su uso. Para ello se utilizan las frases H, que sustituyen a las antiguas frases R o de riesgo y que describen la naturaleza del peligro que conlleva el producto, de la siguiente manera:

  • H226 Líquidos y vapores inflamables.
  • H272 Puede agravar un incendio; comburente.
  • H302 Nocivo en caso de ingestión.
  • H312 Nocivo en contacto con la piel.
  • H315 Provoca irritación cutánea.
  • H319 Provoca irritación ocular grave.
  • H332. Nocivo en caso de inhalación.

Así mismo, en las etiquetas también encontramos los consejos de prudencia o frases P, sustitutas de las frases S, que describen medidas que ayudan a minimizar o evitar los potenciales efectos del uso de dichos productos. Algunas de estas son:

  • P202 No manipular la sustancia antes de haber leído y comprendido todas las instrucciones de seguridad. 
  • P210 Mantener alejado de fuentes de calor, chispas, llama abierta o superficies calientes. No fumar.
  • P233 Mantener el recipiente herméticamente cerrado.
  • P262 Evitar el contacto con los ojos, la piel o la ropa. 
  • P273 Evitar su liberación al medio ambiente.
  • P285 En caso de ventilación insuficiente, llevar equipo de protección respiratoria. 
  • P235+P410 Conservar en un lugar fresco. Proteger de la luz del sol.

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