El oficio del pintor profesional

El oficio de pintor ha ido evolucionando hasta hoy en día gracias a la mejora y optimización de todos los materiales destinados a cubrir y embellecer las paredes, los techos e incluso los suelos. Así, tanto los pintores en Barcelona, los pintores de Alicante, como el resto de pintores de la península, han evolucionado todas sus técnicas para obtener como resultado un trabajo efectivo y adecuado a las circunstancias y características de cada zona.

En general, las características de un buen trabajo de pintura se fundamentan en tres áreas, cada una con unas necesidades específicas, tanto de trabajo como de planificación:

  • Estudio del lugar de trabajo, elección de materiales adecuados y presupuesto

Durante la familiarización con el lugar que el cliente solicita pintar es muy importante que el pintor realice una comprobación del estado actual de las zonas para pintar, por si hiciera falta algún trabajo previo de reparación por parte de otro profesional cualificado.

Una vez que todas las zonas o la zona para pintar estén listas habrá que determinar, de entre las posibilidades o alternativas para llevar a cabo el trabajo, cual es la más idónea o la que mejor relación calidad-precio tiene. Esto es importante porque los trabajos habrán de adecuarse al presupuesto del que dispone el cliente.

  • Dinámica de trabajo adecuada

Como en todos los trabajos, tener claras las rutinas de actuación y las fases de cada proyecto, es fundamental. Así el pintor, cuando se dispone a iniciar la tarea, deberá ser especialmente cuidadoso con los siguientes hitos del proceso si quiere conseguir la plena satisfacción del cliente:

    • Preparación de la zona o zonas

En el caso del pintado de una casa o una oficina, el profesional tendrá que tener especial cuidado para proteger de la pintura todos los muebles, cuadros, sofás, lámparas, aparatos electrónicos, llaves de luz, marcos de la puertas, etcétera. Todo este tipo de elementos deben ser retirados con cuidado y protegidos con plásticos o un material que impida el paso de la pintura.

    • Calidad durante el trabajo

En ocasiones es mejor dedicar algunos minutos en la preparación y distribución de los materiales y aparatos que se han de usar durante la jornada que empezar precipitadamente sin tener en cuenta todas las cosas que van a hacer falta. Al final, con la falta de preparación, se pierde más tiempo en lavarse, ir a buscar los materiales que faltan, limpiar las zonas manchadas por accidente, etcétera.

Además, la sensación del cliente en estos casos “desastrosos” es de desconfianza y miedo por la calidad del acabado final. De este modo, habrá que evitar dar la sensación de falta de profesionalidad e improvisación sobre la marcha al cliente.

    • Adecuada finalización de los trabajos

Tras el trabajo lo ideal es que nada delate la presencia de ningún pintor, tan solo se tendría que notar la mejora estética de la estancia o las estancias pintadas.

Para conseguir este resultado es muy importante considerar parte del trabajo del pintor la limpieza posterior de todas las zonas en las que ha trabajado. Que el cliente observe que todo está limpio, en su sitio y listo para ser utilizado otorga al trabajador un voto de confianza y supone una gran facilidad para realizar trabajos futuros, tanto con el mismo cliente como con otros posibles clientes gracias al “boca oreja”.

7 Enero, 2014

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